La contradicción como sistema en la escena electrónica
Una reflexión sobre las contradicciones, dinámicas de poder y falsas meritocracias dentro de la escena electrónica actual.


La contradicción como sistema
Actualemte parece que las contradicciones son algo natural, el sentido común desaparece en muchos ámbitos de la vida, dependiendo de la conveniencia del momento o de las personas.
En la escuela nos enseñaban la falacia lógica con un ejemplo muy absurdo, algo como:
“Ese árbol es verde.
Esta cosa también es verde.
Por lo tanto, esta cosa es un árbol.”
El ejemplo parecía para niños, precisamente porque buscaba enseñarnos que compartir una característica no convierte algo, en otra cosa. Nos enseñó o nos debia enseñar que la lógica necesita contexto, análisis y posibilidad.
Porque sí: algo puede ser verde, y no ser un árbol. Parece una reflexión demasiado básica y sin embargo, viendo ciertas opiniones actuales dentro de la escena electrónica, empiezo a creer que quizá no era tan básica después de todo.
Hace unos días, el promotor de música electrónica más grande de México publicó una historia diciendo algo parecido a: “Si un DJ me pide acceso para su fotógrafo, ya sé que musicalmente será una noche aburrida.” Minutos después la borró y desconozco la razón, pero creo que solo necesitaba persarlo dos veces.
Y no me interesa atacar al promotor más grande de México, no me interesa señalar nombres ni llamar la atención utilizando la figura de alguien más. Me interesa reflexionar sobre lo que revela ese comentario y sobre las contradicciones que existen dentro de la escena.
Porque la contradicción es enorme.
Durante años, los promotores, grandes, medianos y pequeños, han impulsado una cultura donde las redes sociales son prioridad absoluta. Likes, followers, alcance, interacción, contenido, reels, videos, fotos. Incluso existen promotores o eventos que seleccionan artistas por concursos de likes o por métricas digitales para “garantizar exposición” o "tener seguirdad económica".
Entonces, ¿cómo puede ser motivo de señalamiento que un DJ quiera fotos o contenido de su presentación?
¿No era eso precisamente lo que la industria llevaba años exigiendo?
Nos dijeron que debíamos construir marca, que debíamos documentar nuestro trabajo, que debíamos generar contenido constantemente. ¿No decían que hoy, si no publicas, prácticamente no existes?.
Pero entonces:
Si llevas fotógrafo, “te importan demasiado las redes”.
Y si no tienes números, entonces “no eres relevante”.
La contradicción ya no parece accidental, parece estructural.
Y claro que existen DJs obsesionados con la foto y vacíos musicalmente. Claro que existen artistas que priorizan aparentar antes que estudiar o desarrollar criterio musical, pero generalizar desde ahí es intelectualmente flojo.
Porque todos necesitamos evidencia de nuestro trabajo, todos necesitamos mostrar dónde estuvimos, qué hacemos, cómo evolucionamos, no por ego, sino porque el ecosistema actual funciona así, literalmente.
Y lo más extraño es que muchos promotores alimentaron esa dinámica durante años, para después despreciarla públicamente.
Días después apareció otra declaración:
“Los DJs se sienten con el derecho de exigirte un espacio en tus eventos.”
Y otra vez me quedé pensando en la lógica detrás de esa afirmación, porque honestamente: ¿desde dónde exactamente puede exigir un DJ?. La palabra “exigir” implica que existe una posición de poder, presión o capacidad de obligar a alguien a responder, pero en la práctica dentro de la escena, la comunicación está completamente controlada por los promotores.
Un DJ (o el manager) puede escribir diez veces por Instagram. No te contestan.
Mandar veinte correos. No te contestan.
Hacer treinta llamadas. No te contestan.
Enviar demos, presskits, propuestas, videos. No te contestan.
No recibimos respuesta, nunca.
Entonces, ¿en qué momento aparece esa capacidad de “exigir”?
Si la otra parte tiene el control absoluto de la comunicación, la posibilidad lógica de exigir prácticamente no existe.
Lo que sí existe, y claro que existen, son DJs insistentes, intensos, desesperados, molestos, todos hemos conocido alguno. Esas personas sin filtro, sin paciencia o sin entender límites. Pero una vez más, el problema aparece cuando una experiencia particular se convierte en juicio general.
Porque pasar de: “algunos DJs son insistentes” a: “los DJs se sienten con derecho de exigir”, es exactamente el mismo error lógico del que hablaba antes.
Es tomar un caso aislado y convertirlo en identidad colectiva.
Y ahí es donde el discurso se vuelve peligroso, especialmente cuando viene de figuras con poder dentro de la industria. Porque esas generalizaciones terminan afectando cómo se percibe a toda la comunidad de artistas/DJs que, en realidad, muchas veces vivimos en la incertidumbre de mensajes sin respuesta.
La mayoría de DJs no están exigiendo, están intentando existir dentro de una escena donde la atención de los promotores se volvió un recurso limitado y completamente unilateral. Y quizá eso es lo más contradictorio de todo: se habla del DJ como si tuviera demasiado poder, cuando muchas veces ni siquiera tenemos acceso al diálogo.
Y aquí aparece algo todavía más delicado: la responsabilidad social de quien tiene visibilidad. Porque ser un promotor legendario, exitoso o influyente no significa automáticamente tener claridad intelectual sobre todo lo que se comunica.
Puedes ser brillante organizando eventos.
Puedes tener un oído extraordinario.
Puedes construir una plataforma histórica.
Y aun así decir cosas profundamente contradictorias.
La fama o el éxito no vuelven coherente una idea.
Y cuando eres figura pública, tus palabras dejan de ser solamente opiniones privadas, terminan moldeando la percepción colectivas y ahí hay mucha responsabilidad social.
Si constantemente desacreditas a los DJs, mientras dependes completamente de ellos como materia prima de tu industria, terminas construyendo una dinámica extraña donde todo parece reducirse al favoritismo emocional:
"Invito a quien me cae bien."
"Respondo a quien me agrada."
"Le doy espacio a quien admiro."
"Ignoro a quien me incomoda."
Y entonces la meritocracia desaparece lentamente detrás de relaciones personales disfrazadas de criterio profesional.
Pero quizá la contradicción más grande aparece con el famoso tema de comprar espacio en los festivales (sin decir nombre para no colgarnos de nadie).
Muchos critican a los DJs que pagan por tocar.
“Compró su lugar.”
“No llegó por su talento.”
Pero al mismo tiempo, después de tocar en “ese festival”, automáticamente reciben una validación especial. Empiezan a ser considerados “de otro nivel”, los invitan más, los perciben distintos, su autoridad cambia, entonces, ¿qué se está validando realmente?, ¿El talento?, ¿La capacidad musical?, ¿O el prestigio simbólico de “algún festival”?
Porque si pagar por tocar está mal, pero tocar en “ese festival”, te legitimiza automáticamente aunque hayas pagado, entonces nuevamente el mérito queda completamente desplazado y volvemos al mismo punto:
No importa si llevas fotógrafo… excepto cuando sí importa.
No importan los followers… excepto cuando sí importan.
Está mal comprar espacios… excepto cuando el festival otorga estatus.
La música es lo verdaderamente importante…
...pero las métricas siguen decidiendo las oportunidades.
La contradicción dejó de ser excepción y se volvió el sistema.
Para concluir, más allá de todas estas contradicciones algo absurdas, la realidad es que muchos seguimos aquí por algo más simple: el amor a la música. Porque este camino ya era complicado incluso antes de los egos, las métricas, las competencias raras y las validaciones sociales. Y aun así seguimos preparándonos, descubriendo música, intentando crecer y construir algo propio. Porque al final, quizá no todos toquemos en el festival más grande, ni en el club más prestigioso de América, pero debemos tener claro que eso no le quita valor al esfuerzo que hacemos por cumplir nuestros sueños y comprometernos con lo que nos hace felices.
Jesús León (DJ y productor en proceso, porque no he sacado mil rolas en spotify, ah y Spotify paga bien mal pero cada año comparto mi Spotify Wrapped). =D
